La experiencia en primera persona del Síndrome de West, la enfermedad que suelen confundir con cólicos y gastroenteritis

El síndrome de West es una forma de epilepsia infantil que se caracteriza por una serie de espasmos. En este caso, hablaremos de la experiencia de Jael Castro y Guido Pugni con su hijo Mateo de 6 meses. Hay ocasiones en las algunos tipos de epilepsia son diagnosticados de manera errónea pues los síntomas pueden pasar desapercibidos, como en el caso del Síndrome de West.

En contacto con PORTAL PERGAMINO, Jael, mamá de Mateo explicó que “los espasmos musculares los empezó a tener ahora pero siempre tuvo reflejos y cólicos. Durante este tiempo le hicimos estudios del hígado, riñones y estomago y nunca apareció nada, ahora nos damos cuenta que el lloraba tanto porque estaba haciendo espasmos. En el electroencefalograma salió que tenía convulsiones y en este último tiempo se le empezaron a desviar los ojos, ese fue el síntoma de alarma de que había un problema neurológico”.

El diagnóstico del síndrome de West se confirma con un electroencefalograma, una prueba que registra la actividad eléctrica del cerebro. Se caracteriza por hacer un amplio estudio del funcionamiento del sistema nervioso central, sobre todo de la actividad que se registra en la corteza del cerebro. Su funcionamiento se basa en registrar a través de electrodos especiales las diferentes corrientes eléctricas que se originan en las neuronas cerebrales y que son la base del sistema nervioso. Gracias a esta prueba, no solo se puede estudiar el síndrome de West, también otras enfermedades como la epilepsia o narcolepsia.

“Quiero que a través de esto que nos pasa, otros padres estén atentos a los síntomas de sus hijos, porque muchas veces suelen confundirlo con otras cosas y no le dan la importancia que se merece”, agregó Jael.

QUÉ ES EL SÍNDROME DE WEST

Esta condición se presenta aproximadamente en 1 de cada 4 mil a 6 mil bebés y predomina en el sexo masculino. Los niños con síndrome de West suelen manifestar la condición entre los 3 y 7 meses de edad, aunque ha habido casos en los que aparece hasta pasados los 2 años. Pese a que se han tenido avances en su tratamiento, ha habido casos en los que no se detecta a tiempo, especialmente cuando los síntomas son leves, ya que las convulsiones se pueden confundir con hipo, cólicos o dolor abdominal.

El patrón típico de los espasmos consiste en una flexión repentina hacia adelante y una rigidez del cuerpo, brazos y piernas. Cada ataque dura solo un segundo o dos, pero suelen ser en serie y son más comunes después de despertar pero rara vez ocurren durante el sueño.

Los espasmos se producen en serie y no suelen durar más de dos segundos. El niño puede presentar ataques de espasmos que se manifiestan cada 30 segundos. Una crisis puede durar incluso varios minutos y se puede repetir varias veces al día. En algunos casos, se puede observar que el niño pone los ojos en blanco en el momento de los espasmos, mientras en otros, este movimiento de ojos puede ser el único síntoma. Si, entre las crisis, el niño no muestra síntomas particulares, tras estos episodios el niño tiende a llorar mucho.

El síndrome de West se debe, en el 70 u 80% de los casos, a una anomalía cerebral. Se le llama síndrome de West sintomático cuando los signos de daño cerebral están presentes incluso antes de la aparición de las primeras crisis epilépticas. Estas lesiones pueden deberse a la falta de oxígeno en el nacimiento, a una malformación o, incluso, a una infección como la encefalitis o la meningitis.

GENEROSIDAD Y COMPROMISO

Los padres de Mateo no quisieron dejar de agradecer a los médicos que los atendieron y ayudaron en Pergamino y los derivaron a tiempo al Sanatorio del Niño en Rosario: Vanina Andreux, Constanza Varela, Diego Del Guesso, Victoria Carrillo, Carolina Vázquez y María José Gallo.

Además, se mostraron emocionados ante tanta generosidad: “Hoy nos levantamos, abrimos las redes y nos encontramos con que unos amigos habían iniciado una campaña solidaria para juntar cosas para Mateo. La verdad que no lo podemos creer tanta generosidad, hasta en Rosario están haciendo una colecta”.

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